“Si no fuera por nosotros, todos ustedes hablarían alemán”

Donald J. Trump decidió presentar de una sola vez y sin matices lo que, a su juicio, son las deudas históricas pendientes entre su país y el continente europeo. Resulta increíble, aunque coherente de acuerdo con su estilo, que en un momento de máxima tensión internacional –marcado por la exhibición de nuevo armamento estratégico estadounidense– la reconfiguración del poder militar global y el deterioro del orden multilateral, Trump optara por un discurso improvisado. Carente de preparación formal, el presidente estadounidense la semana pasada llegó a Davos con el objetivo de dejar claro un mensaje inequívoco: Estados Unidos tiene la fuerza y Europa se ha beneficiado durante más de siete décadas, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, de la generosidad estadounidense.

El núcleo del argumento es simple y reiterado. “Les hemos dado todo”, dijo. “Les dimos la libertad y les ayudamos a ganar la guerra” – aunque en realidad debió de haber dicho que ambas guerras mundiales. Y a pesar de ello, después de décadas de apoyo económico, militar y estratégico, cuando Washington pide algo a cambio – argumentó Trump – la respuesta europea es el desagradecimiento, la injusticia y la falta de respeto.

En ese contexto aparece Groenlandia como símbolo y como pieza estratégica. Trump recordó que Estados Unidos ya controló la isla durante la Segunda Guerra Mundial cuando en abril de 1940, la Alemania nazi lanzó la Operación Weserübung y ocupó Dinamarca en aproximadamente seis horas, sin resistencia significativa. Esto dejó a Groenlandia aislada políticamente y sin capacidad de recibir instrucciones del gobierno danés legítimo, que quedó bajo control alemán. En abril de 1941, Washington firmó un acuerdo con el embajador danés en Estados Unidos, que actuaba en nombre del gobierno danés legítimo (no del régimen bajo ocupación nazi). Ese acuerdo........

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