¿De los males de ayer a los males de mañana? |
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Lo que no calculó la élite egoísta y mezquina que ha manejado el país por muchas décadas mediante el recurso antidemocrático de comprar los votos, es que sus adversarios aprenderían la lección y un día vendrían a comprar el poder con los recursos públicos.
Es lo que acaba de ocurrir en Colombia, aunque todavía falten cinco meses para que el hecho se consume en las urnas. Y el primer sentimiento que uno tiene es que esa élite que ya hace rato abandonó al país a su suerte se lo tenía bien merecido.
Han perdido el poder, tal vez definitivamente, y de esto tenemos que alegrarnos todos, pero eso no significa que Colombia se haya salvado, porque el proyecto que se abre camino hasta ahora no me parece que sea un proyecto democrático, ni un proyecto lúcido, ni un proyecto generoso. Oscila entre el interés de halagar al pueblo con gestos populistas y la debilidad de alentar la corrupción para beneficiarse de ella y convertir al Estado en un carnaval de la burocracia y del derroche.
Yo no puedo oponerme a que se aumente el salario mínimo de un modo notable, porque esa es una necesidad de la historia en un país acostumbrado a valorarlo todo menos el trabajo. Es lo que todos los días recomendaba Rodolfo Hernández, a quien con respeto apoyé en........