La ciudad que perdió su mar
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Una desgracia comercial guarda, a veces, la posibilidad de convertirse en paraíso. El encallamiento de la motonave El Caribe fue una calamidad para el comercio de Riohacha, pero para quienes llegamos después a sus entrañas de hierro, se transformó en el parque más extraordinario que la ciudad nos regaló: no un parque de madera diseñado y predecible, sino un continente varado que el mar había abandonado en la arena, como una catedral abandonada que se hubiera quedado a vivir entre nosotros.
La nave había sido, antes de su encallamiento, el orgullo comercial de Marcos Brugès Serrano y su socio Mario Pinedo, dueño de mercancías finas traídas desde Colón y las Antillas, en los años en que Riohacha vivía de espaldas a la Colombia interior y de........
