Rabietas y pataletas
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El enredo que ha armado Petro, desconociendo el inobjetable triunfo de De la Espriella, y también este último levantándose de la mesa del empalme, retrata la intolerancia y agresividad de ambos y su carencia de grandeza. Petro no quiere reconocer que se le venció su período y debe irse el próximo 7 de agosto para no volver jamás, pero Abelardo, y en especial los ministros designados, siguen creyendo que no ha terminado la campaña presidencial y se esmeran en expresiones sectarias. Lo único medianamente divertido de este tragicómico empalme es el humillante y ridículo desfile de lagartos menesterosos por congraciarse con el nuevo gobierno o por obtener prebendas burocráticas. Para ello unos no escatiman lisonjas hacia el belicoso fanático religioso que ocupará la Vicepresidencia, mientras otros descalifican la desobediencia civil, tildándola de inconveniente y polarizante.
Petro se enfureció con la entrevista retadora de Carlos Alonso Lucio en la revista Cambio, en la que repitió lo que Abelardo ha dicho desde siempre: que Petro es un bandido y que lo van a encarcelar aquí o en los........
