Laureanismo de planchón
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Jamás votaría por Abelardo de la Espriella, no solo por el daño que su gobierno causaría al país, sino porque es una amenaza para los demócratas que lo critican por sus excesos de todo orden. Tampoco me entusiasma Iván Cepeda, pero habrá que esperar a comprobar si en lo que resta de campaña rectifica y abre espacios de tolerancia que ha mantenido cerrados.
Moralmente me siento incapaz de apoyar con mi voto a un ser tan despreciable y peligroso como De la Espriella, aliado además con el nieto de Laureano Gómez, su jefe de debate, el senador electo Enrique Gómez Martínez, quien mostró su talante antidemocrático y vengativo al arremeter contra los periodistas, en particular los de la antigua W Radio, y así anticipar lo que será ese régimen que perseguirá y reducirá a las mazmorras a sus contradictores, como lo hizo su tempestuoso abuelo, el dictador civil que pretendió aniquilar al Partido Liberal.
La noche del domingo pasado creíamos que nos acostaríamos con la tranquilidad de haber concluido bien la primera fase de un proceso electoral complejo, pero tuvimos........
