Botar el voto

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Confieso la indignación y el inmenso desagrado que suscita la brusca advertencia que suelo oír de quienes, en forma irresponsable y provocadora, me censuran y casi que insultan cuando se enteran de que votaré por Fajardo. “Va a botar el voto”.

El drama es que ese es el promedio de cómo los electores se están aproximando a sufragar pensando solo en tres candidatos, ninguno de los cuales nos salvaría, pues cada uno de ellos radicalizaría la polarización e incrementaría las discrepancias familiares y aun entre quienes se trataban con facilidad y sin rencores. Basten, por ejemplo, las imágenes de Uribe enfurecido con quienes a 300 metros de su casa súper custodiada pintaban murales que consideró ofensivos porque aludían a los “falsos positivos”. Fácil resulta imaginar lo que sería de este país si otra vez el expresidente energúmeno llega al poder con cualquiera de sus dos candidatos. No se podrá siquiera transitar enfrente de su mansión.

No se desperdicia el voto, ni siquiera optando por ese dinosaurio que salió en una entrevista en canal Caracol a ponderar como........

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