Caprichos
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Abelardo de la Espriella, el presidente electo, va volando. Queriendo mostrar que es un hombre de acción, resuelto, que se había preparado para gobernar, ha procedido a hacer numerosos y tempranos nombramientos —buenos, regulares, malos y malísimos— y a proponer ideas audaces con un marcado peso simbólico. Cierta celeridad es importante y se celebra. Sin embargo, no por mucho madrugar amanece más temprano, y sus últimas decisiones están poniendo en evidencia impulsividad, improvisación, y lo que es peor, incoherencia, lo que le hace perder credibilidad. Veamos.
En su afán de mostrar que va en serio su proceso de descentralización decidió, inicialmente, que su posesión sería en una guarnición militar en el Cauca. Un golpe de opinión que buscaba mostrar su........
