Campaña sin gobierno

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Nunca es fácil corregir sobre la marcha. Mucho menos cuando se lleva una vida completa, con todos sus días, aplaudiendo las ideas propias, celebrando los discursos recién leídos y promocionando las estrategias propias, sean ganadoras o perdedoras. La certeza siempre es una mala consejera. Cuando el perdedor está convencido de su genialidad y su altruismo, la derrota le parecerá siempre inmerecida e injusta, impuesta por las trampas de un mundo oscuro. Perder será sinónimo de traición o latrocinio. No es posible que el pueblo, la razón y la vida nieguen el mundo libre y generoso que se ha soñado.

Pero las elecciones no respetan convencimientos ni egos ni fantasías. Ni el narcisismo en el espejo de una creciente de popularidad. Eso que llaman el pueblo es una masa caprichosa y ligera, siempre ansiosa y muchas veces maniática. El presidente Gustavo Petro no logró........

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