Corrupción en el ADN

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Al hablar de corrupción como cáncer de la sociedad, tanto en lo público como en lo privado –y obvio la necesaria interrelación entre ambos–, no es necesario establecer campeones ni escalafones, pues cualquiera que sea su manifestación es un asunto altamente reprochable. Los corruptos son corruptos: no existen “medio corruptos”, así como no existen “mujeres medio embarazadas”. De poco sirve establecer, por ejemplo, que un gobierno sea menos o más corrupto que otro, pues al fin y al cabo, ambos lo son.

Parece indignante que la sociedad, al mismo tiempo que critica la corrupción y se duele de ella –como es apenas obvio–, termine cayendo en lo irracional justificándola en manos de aquellos que roban pero hacen, como si hacer les quitara lo ladrones. Son corruptos ambos, el que roba y no hace nada es tan corrupto como el que hace algo y roba. Justificarlo nos condena a tolerar lo que es intolerable, a perder el norte y, sobre todo, a perder la guerra........

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