El imperio reacio contraataca
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En una entrevista para la revista alemana Kultur Austausch me preguntaron si había sido sorprendido al ver el ataque militar estadounidense a Venezuela en la televisión y las redes. La verdad es que no. En casi todo lo que hace, Donald Trump está deseoso de montar el espectáculo más melodramático posible —uno que pueda difundirse de forma eficiente y en clips cortos a través de la televisión o las redes sociales.
Antes de ser presidente, Donald Trump era conocido principalmente como una estrella de la televisión gracias a su papel protagónico durante unos catorce años en el reality show The Apprentice. Sabe exactamente cómo satisfacer el apetito del público por el espectáculo dentro del marco de la libertad de opinión y el melodrama de prensa, así ello requiera entremezclar sombras y luces, verdad y mentira, ficción, fantasía y el juego entre lo que aparece a la vista en una exhibición y aquello que se oculta.
Así que, para entender el fenómeno de Trump y la importancia de los acontecimientos actuales, primero debemos volver a aprender a leer las imágenes para luego mirar más allá de ellas. ¿Qué quiero decir con eso? El pensador alemán Joseph Vogl es uno de los pocos que ha señalado el enredo entre el resentimiento y la producción de imágenes en redes sociales y televisión, cada vez más intenso desde la cobertura de la guerra en Irak. Esta cuestión de la importancia normativa de las maneras de ver, antes de que comencemos a hablar o a narrar, se inscribe en una tradición que apunta al hecho de que la invención de cosas tales como la raza o la genealogía de los estereotipos sociales y de género debe leerse no tanto en el discurso verbal........
