La democracia, el valor que compartimos |
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En cada proceso electoral, Colombia enfrenta un examen colectivo: no solo sobre quién ejercerá el poder, sino sobre la calidad del debate público que precede a esa decisión. Esa calidad está hoy bajo una presión creciente. Un análisis reciente de la Misión de Observación Electoral y la Defensoría del Pueblo, que revisó más de 13.000 trinos, 10.000 noticias y centenares de respuestas ciudadanas, mostró que el lenguaje político se encuentra profundamente tensionado. Tras filtrar la información, se identificaron 494 hechos asociados a estigmatización, uso de lenguaje violento o circulación de contenidos sin verificación, provenientes de 38 precandidaturas monitoreadas. 1 La evidencia no deja dudas: el clima electoral se contamina con rapidez y afecta la capacidad de la ciudadanía para tomar decisiones informadas.
El discurso de odio, a menudo presentado como simple opinión, tiene efectos concretos: normaliza la discriminación, socava la cohesión social y puede incitar a la violencia. La desinformación es su aliada: donde faltan datos verificables, crecen las sospechas; donde hay opacidad, se instala la desconfianza. Según estudios de la Fundación para la........