Flirtear o pelear: el dilema de un guerrero derrotado |
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Varios personajes de la mitología griega, por hubris (orgullo excesivo), terminan haciendo lo contrario de su sino. Abundan en las tragedias acciones de héroes que los conducen a su ruina. Narciso, joven muy apuesto, estaba destinado a tener una larga vida siempre que “no se conociera a sí mismo”. Arrogante y desdeñoso, rechazaba pretendientes. La diosa Némesis lo llevó a un estanque donde vio su propio reflejo. Incapaz de separarse de su imagen, se consumió contemplándose para morir joven y solitario.
Al llegar a la presidencia, Gustavo Petro tenía muchas esperanzas puestas en él. Tecnócratas e intelectuales lo acompañaron. Anunció que revertiría dos siglos de esclavitud e injusticia social, retomaría la gesta bolivariana y liberaría a su patria, al Sur global, del yugo capitalista causante del cambio climático y la fuga de refugiados hacia el Norte. La espada del Libertador y la bandera del M-19 fueron símbolos del inicio de gobierno, que alcanzó un zénit con el grito ¡libertad o muerte! en la Plaza de Bolívar. Perdió bastantes apoyos pero exportó su ímpetu revolucionario a las calles neoyorquinas. Esa gota rebosó la copa para su homólogo, el Narciso Trump, que le quitó la visa norteamericana........