Prediales divorciados de las realidades económicas

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Hace más de 3.000 años los egipcios descubrieron que el nivel del Nilo, fuente de la prosperidad del reino, era el que marcaba el destino de los 5 millones de habitantes: si el caudal era generoso, el limo del río haría que las cosechas fueran abundantes y que el ganado engordara y se multiplicara. Por contra, un caudal menguado anunciaba cosechas pobres y ganaderías reducidas. Los altos jerarcas del reino, bastante más pragmáticos que burocratizados, entendieron que los impuestos deben guardar una relación estrecha con la capacidad real de producir, y que asfixiar con tributos al campesino o al ganadero en un mal año no solo era injusto: era estúpido, ya que el abrumar al campesino o al ganadero con la misma suma (o aumentada) en un mal año, conllevaba el riesgo........

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