Estamos viendo el colapso de la República Islámica en Irán

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“¡Marg bar Diktator!”

Es algo perturbador: multitudes, los puños alzados, destrozando en sus marchas los símbolos de poder y represión, vociferando, coreando al unísono “¡Marg bar Diktator!” —muerte al dictador— y quemando las efigies en plazas públicas y callejones... Podría ser hoy. Pero es el Teherán de enero de 1979 y las imágenes en cuestión, arrancadas, arrastradas, rotas, pisoteadas o quemadas, son el rostro del último monarca, Mohammad Reza Pahlavi, Shah-in-Shah por la tradición de los antiguos reyes persas, Rey de Reyes.

Hoy, República Islámica de Irán, enero de 2026: el mismo coro “¡Marg bar Diktator! ¡Marg bar Diktator!”, los mismos puños, el pecho expuesto a la represalia mortífera, las efigies quemadas... pero el rostro es el de Alí Jamenei, “Guía Supremo”, sucesor del infame ayatolá Jomeini.

Las protestas iniciadas el 28 de diciembre se han mantenido a pesar del baño de sangre. Ya las últimas olas de protestas se iban sucediendo cada vez con mayor frecuencia e intensidad, alcanzando ahora todas las provincias, todo el país. Desde “Mujer, Vida, Libertad”, el lema que marcó la oposición al régimen tras el asesinato de Jina Mahsa Amini en 2022, no ha habido marcha atrás. Con cerca de 700 civiles asesinados, decenas de miles de prisioneros políticos y una afectación sin precedentes de los más jóvenes —la generación de Mahsa Amini—, la violencia estatal ejercida sepultó cualquier intención reformista de salvar el sistema. Llámese postislamismo, feminismo islámico u otras búsquedas alternativas, a estas alturas solamente parecen tapar el sol con un dedo, y la debacle económica que sacó a las calles a los bazaaríes propulsó un resurgir de la demanda por el cambio de régimen, revelando que el ayatolá está desnudo y el régimen totalmente colapsado.

El aparato represivo ya no puede contener........

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