El aeropuerto de Cali está de mal en peor

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Ante el fin de la concesión para el manejo del Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, operado hasta hace poco por la empresa Aerocali que lo hizo –como dicen las señoras– a las mil maravillas, la fatídica Aerocivil –otro monstruo de mil cabezas de este país– asumió su operación.

Así las cosas y con pañitos de agua tibia, están manejando las cosas con unos resultados francamente catastróficos: se observa ya la inoperancia de quienes no tienen la menor la idea de mantenimiento y obras menores en una terminal internacional que requiere observancia 7/24 y en el cual ya se ven físicamente las fisuras de la ineptitud.

Este gobierno, que ha sido cruel e injusto con el Valle del Cauca, ha ido acumulado falsas promesas y frustraciones como para que nadie vote por su continuismo. Como por ejemplo:

- La carreterita Mulaló-Loboguerrero, parada. Y no por falta de plata, sino por exceso de papeleo.

- La profundización del dragado de acceso al principal puerto del Pacífico colombiano, este sí por falta de plata.

- La terminación de la ampliación de la doble calzada de la vía Buga-Buenaventura, de la que, como dicen los marihuaneros de antes, “está de un cacho”.

- La doble calzada de la carretera Quilichao-Popayán porque sus contratistas no soportan más el chantaje miserable de las guerrillas.

- El casi que frustrado proyecto del Tren de Cercanías después que vi y oí las mentirosas declaraciones de la ministra María Fernanda Rojas jurando y perjurando que Petro tenía listo el kilométrico para firmar un papel para darle paso a la continuación de una obra decisiva para el suroccidente colombiano.

Y no sigo con este quejumbroso rosario porque se me acabó el espacio que se adiciona a lo que el gobierno no quiso para que el aeropuerto Bonilla Aragón siguiera prestando el servicio que le caracterizó como uno de los tres mejores de Colombia.

Por Mario Fernando Prado

Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón


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