Sin derechos humanos, ¿hay transición en Venezuela?

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Trump consiguió lo que parecía imposible: unir a la mayoría de los líderes políticos del mundo en el mismo rechazo, sin importar sus diferencias ideológicas. La actuación de Estados Unidos fue condenada casi de manera unánime porque constituye una violación flagrante del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.

La entrada de tropas extranjeras, las detenciones arbitrarias y las “extracciones” ilegales no son simples excesos: son actos que vulneran directamente la soberanía de los Estados y pisotean los principios básicos consagrados en los artículos 2.1 y 2.4 de la Carta. Pretender justificar estas acciones bajo el argumento de capturar a un gobernante acusado de violaciones a los derechos humanos es abrir la puerta a la arbitrariedad y al abuso. Si aceptamos que la fuerza sustituya a la ley, el sistema internacional deja de ser un orden jurídico y se convierte en un campo de imposiciones donde manda el más fuerte.

El respeto al derecho internacional no es un lujo ni una formalidad: es la base misma de la paz y del Estado de derecho. Sin él, las normas dejan de tener sentido y los derechos fundamentales quedan expuestos a la voluntad de quienes detentan el poder militar o político.........

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