Vuelve el fascismo. ¿Y el liberalismo qué?

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Recientemente, Humberto de la Calle me calificó de ejemplo del fascismo que se mimetiza en política, por algo que no hice: promover un boicot de consumidores. Pero incluso si lo hubiera hecho, calificar de fascista la coordinación entre individuos para dejar de comprarle a alguien por razones políticas me parece equivocado. Ahí veo un ejercicio legítimo de las libertades individuales.

Con De la Calle tengo diferencias ideológicas, pero también coincidencias. En 2018 lo invitamos, junto a otros liderazgos con los que impulsamos El País Primero, a una convergencia en favor del Acuerdo de Paz desde la primera vuelta para impedir el triunfo de la extrema derecha.

Como me sorprendió un calificativo tan extremo, decidí leer la columna que referenciaba en su trino y responder con estas líneas para ofrecer una mirada distinta sobre un asunto fundamental.

El columnista define como fascista a cualquier movimiento que........

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