No hay fecha a la que no se llegue…

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

Ni plazo que no se cumpla, decían en mi casa. Y hoy, a dos días de las elecciones de Congreso y de las consultas, no puedo dejar de pensar en algo simple: ojalá este voto no valga una caja de lechona, un bulto de papa o unos materiales para la construcción.

Quienes nos acompañan desde antaño saben que este espacio nunca ha sido indiferente al ejercicio democrático. Y con más razón ahora, cuando vivimos quizás una de las elecciones más polarizadas de nuestra historia reciente. Entonces, en medio de tanto ruido, lo mínimo que deberíamos hacer es informarnos para tomar decisiones no desde la rabia ni desde la ilusión fácil, sino buscando unos puntos básicos: qué propone cada candidato para el país, pero también qué propone para las industrias que realmente sostienen nuestras regiones.

Desde esta cocina siempre hemos procurado ser incluyentes y respetuosos, pero no ingenuos. Aquí no comemos cuento. Ni en pagos disfrazados de favores, ni en reconocimientos brillantes que no cambian nada, ni en promesas mágicas que duran lo mismo que un discurso de campaña.

Porque en el mundo real la producción de lechones es la que es; no la del universo entero presentada en una feria. La papa........

© El Espectador