Cuentas alegres

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¡Paren todo!, como decían los payasos en las fiestas infantiles cuando necesitaban la atención de su público. Y lo lograban, pues entre el pánico que muchos les tenían y las carcajadas que seguían al no poder parar todo, iba avanzando el show. Hoy la sensación es parecida, pero sin bombas, sin ponqué y sin risas forzadas. El “paren todo” actual viene cargado de números, de clima (efecto calentamiento global), de facturas y de una realidad que no da tregua.

Empezamos el año con un freno de mano puesto, más allá de que este enero que no arranca como primero, sino como trece. Muchos hablan de que estamos en el “37 de diciembre”, porque no se ha parado, y por el cansancio parecemos haber corrido ya una maratón. Y es que el puente de Reyes en la segunda semana del año fue fuerte: las alzas llegaron antes que el ánimo y la economía no da señales claras de aflojar. Los precios suben sin pedir permiso, el mercado se vuelve impredecible y el clima, ese socio silencioso del campo, no ayuda. Heladas, lluvias desmedidas, cosechas golpeadas. Las cabañuelas ya pesan, y no es superstición: es experiencia acumulada por siglos.

El sector gastronómico siente este impacto........

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