“Si no es divertida, la comida no funciona”: Matteo Gritti

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Lo primero que le dije al chef @GrittiMatteo, en medio de risas, fue “ser italiano es una dicha”. Lo pienso no solo por la cultura, sino por algo más concreto: poder comer pasta todos los días sin culpa. Esa frase aparentemente ligera ya dejaba una pista lo que vendría después, pues el ADN italiano es imborrable.

Gritti nació en Milán, pero su cocina no pertenece a un solo lugar, ya que se formó entre países, acentos y distintas mesas. Vivió en Florencia, Múnich, París, Buenos Aires, Melbourne y Miami; y en ese recorrido entendió algo que muchos aún no quieren aceptar: ningún país lo tiene todo resuelto. “En todos falta algo”, asegura, con un marcado acento argentino.

Justo ahí empieza la cocina interesante. Durante años, la alta gastronomía se construyó desde la imposición: técnicas complejas, ingredientes lejanos, platos que necesitaban explicación. Comer bien parecía un ejercicio intelectual más que un acto natural. Una aburridísima clase de química. Pero, por fortuna, hay una generación de cocineros que está cambiando esa lógica, y Gritti es parte de esa conversación.

Su punto........

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