Lo divertida que puede ser la solemnidad |
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Cuando mi abuelo se reunió con la familia para presentar a mi abuela como su esposa, había expectativa: se sabía que “la niña” de Francisco era de un pueblito en Norte de Santander llamado El Carmen, que se habían conocido en Pailitas, César, y que se llamaba Margarita. Esperaban a una mujer desaliñada, reducida, encorvada y de malos modales. No le tenían mucha fe a la elección de Quico ni a alguien que lo hubiese elegido a él. Después de fugarse de su casa se sostuvo a punta de administrar fincas y de trabajos esporádicos: nada con proyección ni........