Los polémicos años del Cambio
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En los últimos 75 años los países más desarrollados de América Latina han tenido una saludable alternancia de gobiernos de izquierda y derecha. Así ha sucedido en México, Brasil, Uruguay, Argentina y Chile. Mientras inventamos nuestro propio ornitorrinco chino, la alternancia es lo mejor: gobiernos de derecha que privilegien la economía de mercado y destapen los torcidos de la izquierda, seguidos por gobiernos de izquierda que pongan el énfasis en lo social y destapen los torcidos de la derecha.
Colombia no tuvo esta suerte. Aquí la única alternancia fue entre liberales y conservadores, dos partidos tan semejantes que terminaron desteñidos en ese caldo de babas fucsia de los Gaviria, Uribe, Pastrana… saurios que hoy le menean la cola a cualquier outsider y cuyos rugidos acatarrados ya no alebrestan a nadie.
La izquierda civil fue excluida siempre (recordemos el caso emblemático del Frente Nacional). Con mayor razón se excluyó a la guerrilla. Al principio se la despreció por ser comunista y luego se la acusó de abandonar los nobles postulados comunistas. Sin embargo, el Estado le aventó a la Unión Patriótica una jauría de 3.000 sicarios por la sospecha de que seguían abrazando esos nobles ideales.
En esta aldea jurásica, la irrupción de un gobierno de izquierda tenía que caer muy mal, es comprensible. Un guerrillero en la Casa de Nariño es algo tan insólito como ver a Esperanza Gómez en el púlpito. Para completar, pusieron una........
