¿Enseñar literatura?

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Para qué sirve la literatura, se preguntan los sabios hace mil años. Igual podrían preguntarse para qué sirven las flores, la geometría, Dios, las vitaminas, los niños, el matrimonio, el oro o la ONU, y las respuestas oscilarán entre el elogio más apasionado y la mueca irónica.

La literatura y en general las artes sirven para celebrar la vida o para maldecirla, dependiendo del color de la bilis del artista ese día, es decir, según los astros o los niveles de litio. Las artes responden a esas ansiedades que no pueden resolverse con plegarias ni ecuaciones. A pesar de sus poderosos recursos, las religiones y las ciencias no tienen todas las respuestas, ni formulan bien todas las preguntas, ni tocan todas las fibras del alma, esas que un verso o un arpegio pulsan para siempre. Por ejemplo: «Morir de ti, espléndida y desnuda». Por ejemplo: «Convertir el ultraje de los años en una música,........

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