Colombia tiene tareas pendientes en innovación |
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En los cursos que he dictado sobre Derecho e Innovación siempre comienzo por lo segundo. Algunos alumnos esperan con ansias que empiece a explicar las figuras de la propiedad intelectual y cómo pueden utilizarse para capturar el valor generado por la innovación. Se sorprenden cuando inicio la clase armonizando primero la idea que tenemos sobre qué significa innovar.
Innovar es una expresión manida. Se utiliza para múltiples propósitos y, en muchos casos, como simple sinónimo de hacer algo diferente o de generar valor mediante reorientaciones o reinvenciones. Uno de los autores que más la emplean en un sentido amplio —y, a mi juicio, impreciso— es Peter Drucker. Aunque le otorga una enorme relevancia, al asumirla en un sentido tan lato termina por desdibujarla. Drucker sostiene que innovar puede consistir en nuevas combinaciones de lo preexistente, nuevas aplicaciones o nuevos modelos de negocio, y que hay innovación siempre que algo sea nuevo para la empresa, para el mercado o para el cliente.
Sin embargo, la evidencia muestra que la verdadera innovación surge del entendimiento profundo del estado del arte, no de un brainstorming bien dirigido. Las metodologías ágiles pueden conducir a buenas soluciones comerciales,........