La cicatriz de Ulises
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Quizás antes que nuestros triunfos o nuestras alegrías, nos configuran como seres humanos nuestros dolores, nuestros fracasos. Por dos razones. Suelen ser más duraderos y, además, dejan huellas más hondas. Nuestra identidad está unida también a ellos. Las cicatrices físicas y las del alma nos acompañan en silencio. Cuando la anciana ama de llaves Euriclea reconoce a Ulises, de quien había sido su nodriza, por la cicatriz que tiene en la pierna y deja caer el pie que le está lavando en la jofaina, los espíritus de los dos se llenan de júbilo y miedo a la vez, pero al instante pactan un silencio cómplice para no alertar a Penélope de que su marido, por fin, había vuelto.
Todo esto ocurre en el Canto XIX del texto original de La Odisea, y Homero nos cuenta la historia de la cicatriz para no dejar nada en la penumbra justo en el preciso instante en que el ama la reconoce. Los........
