K-popers del mundo, uníos
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El 31 de mayo, durante la transmisión de los resultados preliminares de la primera vuelta, en el momento en que Iván Cepeda hacía su alocución en Bogotá, la mitad de la pantalla empezó a mostrar la imagen del planchón en el que Abelardo de la Espriella se aprestaba a iniciar el show de su victoria en Barranquilla. La parafernalia de luces, humo y fuegos pirotécnicos eclipsó las palabras de Cepeda y demostró que en la tele contienda presidencial estamos ante una pelea de tigre con búho amarrado.
La política concebida como un ejercicio argumentativo obtuvo el 40,90 % de los votos; la política fabricada como un montaje publicitario alcanzó el 43,74 %, con 673.138 votos de ventaja. Días después, entrevistado por María Jimena Duzán, el estratega Ángel Becassino dijo que aunque Cepeda podría ser un buen presidente es un pésimo candidato, lento para reaccionar en el vértigo de la campaña, incapaz de atraer nuevos sectores del electorado.
De la Espriella style, en cambio, ha demostrado ser un digno émulo de........
