Alas de cera |
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Quien lo vivió, lo sabe. El temblor del teléfono que rompe el sueño en la madrugada. Esa angustia muda en la sala de espera del hospital, donde callamos con un silencio roído por los miedos. Un accidente, un duelo, un diagnóstico, un despido, una soga económica, la asfixia repentina. Hay instantes sin retorno, sacudidas que nos arrojan en mil pedazos contra el suelo.
Nuestras caídas y alas rotas nos convierten en herederos de Ícaro. Se cuenta que Dédalo, arquitecto ateniense, fue encarcelado con su hijo Ícaro en el famoso laberinto de Creta que él mismo había construido. Afligido, el padre observaba a los pájaros surcar libres el…
Nuestras caídas y alas rotas nos convierten en herederos de Ícaro. Se cuenta que Dédalo, arquitecto ateniense, fue encarcelado con su hijo Ícaro en el famoso laberinto de Creta que él mismo había construido. Afligido, el padre observaba a los pájaros surcar libres el cielo sin muros. Así ideó unas alas de cera y plumas que, mediante un arnés, permitían huir como las aves. Su hijo se elevó cada vez más alto, en atrevido vuelo. Entonces el sol empezó a derretir la........