Los mil y un rechazos de “El conjuro de los necios” |
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Serían las cinco de la tarde de un viernes cualquiera del año de 1968, cuando una mujer llamada Thelma Ducoing Toole botó al piso de su estudio en su casa de Nueva Orleáns los cientos de cientos de legajos en los que había ordenado miles de decenas de poemas de Henry David Thoreau, Walt Whitman, Ralph Waldo Emerson, William Shakespeare, Milton, Byron, y un extenso reguero de otros escritores, y los pisoteó hasta romperlos. Lloró sobre ellos y se rio de su ingenuidad, y entre lágrimas y carcajadas tomó la irreversible decisión de abandonar sus clases de declamación. Ya no estaba de moda declamar, dijo, sentenció años más tarde. No estaban de moda las rimas ni la retórica ni las metáforas ni los sonetos. Los pocos alumnos que le quedaban eran dos........