“Siempre he sabido ser mortal”, la última frase de Cicerón |
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En el momento en que sus asesinos llegaron por él, Marco Tulio Cicerón estaba leyendo “Medea”, de Eurípides, o eso escribieron algunos de sus biógrafos. Entre idas, pausas y regresos, trataba de huir hacia Grecia, pues ya sabía que su nombre era el primero en la lista de los proscritos por el emperador Marco Antonio. Como escribió Plutarco dos siglos más tarde, “Entretanto llegaron los verdugos, el centurión Herenio y el tribuno militar Popilio, a quien en cierta ocasión Cicerón había defendido en un proceso de parricidio (…). Cicerón, al darse cuenta de que Herenio se acercaba corriendo por el camino que llevaba, ordenó a sus esclavos que detuvieran allí mismo la........