Menos nacimientos no es el apocalipsis: es una segunda oportunidad |
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En Colombia está haciendo carrera un relato alarmista. Supuestamente estamos frente a una tragedia demográfica porque la tasa de fecundidad se ha desplomado: las mujeres están teniendo apenas la mitad de la cantidad de hijos que deberían traer al mundo para evitar el descenso de la población. Como resultado, ya se están cerrando colegios, está cayendo la matrícula universitaria y, lo peor, se está acercando el día en que las pensiones serán impagables pues no habrá suficientes jóvenes que “sostengan” a los viejos. Pero no se ve la otra cara de la moneda: las oportunidades que abre esta caída de la fecundidad en un país que durante décadas se quejó –con razón– de tener demasiados hijos para tan pocos recursos.
El punto de partida es incómodo: el país se urbanizó y se educó, sin llegar a ser productivo ni solidario. Tuvimos una transición demográfica rápida sin haber construido un Estado de bienestar sólido ni una economía suficientemente productiva. Cuando había muchos niños, decíamos que el problema era la “explosión demográfica”; ahora que hay menos, el problema parece ser la “bomba de tiempo del envejecimiento”. Quizás el problema central no es el número de personas, sino la incapacidad de adaptar las instituciones a la realidad demográfica de cada momento.
Sí, hay desafíos reales. Una fecundidad demasiado baja durante mucho tiempo implica más personas........