La dulzura como respuesta al dolor: eso es “malabareando las calles” |
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Una puerta angosta de madera situada en la calle 16 #4-55 en el centro de la ciudad de Pereira, Risaralda, es la entrada a “La casa de los sueños” de la Fundación Malabareando las calles.
Al final de las escaleras hay una réplica de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, con el zorro y la rosa a sus pies y, a la izquierda, una escopetarra donada por el músico colombiano César López. La casa tiene un cuarto para bebés, auditorio, salón de juegos, gimnasio, sala de computadores con internet, salón de artes manuales, comedor y un estudio recién montado para enseñar a hacer podcasts. Todo es impecable y hermoso.
Jimmy Abello, un hombre con el corazón del tamaño de un castillo gótico, fue habitante de la calle junto con su hermano y, motivado con la idea de que es posible romper los círculos del dolor, del hambre, del vicio, del abuso sexual, del abandono y de la pobreza, salió adelante, estudió y ya lleva treinta........