La “toma hostil” del uribismo
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La impactante revelación de la candidata presidencial Claudia López, en su entrevista con las periodistas de Mañanas Blu, de la cadena radial del mismo nombre, debería producir efectos tan demoledores en la actual campaña presidencial, como los de una bomba en mitad de la plaza central de una ciudad cualquiera. Pero el aturdimiento cognitivo y la confusión ética en que se desarrolla esta contienda –peor, en muchos sentidos, que anteriores disputas por llegar a la Casa de Nariño–, al parecer no permite que nadie se asombre, que alguien se rebele o que, aun cuando sea unos pocos, protesten en contra de la que podría llamarse “la privatización de la Presidencia de la República”. Claudia contó que, en coincidencia con momentos en que sufría una conmoción emocional por la pérdida del bebé que esperaba junto con su esposa, la senadora Angélica Lozano, tuvo un encuentro con Gabriel, el heredero de la fortuna Gilinski cuyo primer paso de conquistador de la que considera su republiqueta nativa fue la compra de la otrora prestigiosa revista Semana, hoy “el partido político” de su conglomerado, según definición de la misma Claudia. Esta relató en esa charla: “me acuerdo una vez [cuando] Gabriel Gilinski me dijo: ‘mire, bajarle a un político la popularidad es tres portadas, tres encuestas [en Semana] y ¡ta’luego! Yo le he sacado a usted tres portadas ¿Cuál es la que más le dolió?’”. “Fue una........
