El conjuez del caso Cepeda tiene “cola larga”

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Solo en los países de opereta, el togado que determina la suerte de un imputado puede tener vínculos estrechos con el enemigo de su procesado, y fallar en contra de este, sin que se declare la nulidad de su decisión. En el caso que nos ocupa, la opereta, nada cómica ni frívola sino triste para la democracia electoral, se presentó en el “teatro” Colombia: Hollman Ibáñez, el conjuez que, con su voto, impidió que Iván Cepeda participara en la consulta Frente por la Vida, fue o es socio, subalterno, o ambas condiciones, de Abelardo de la Espriella, el opositor del candidato de la izquierda en esta campaña presidencial. Sin que les importara la inmoralidad del episodio, todos los poderes públicos (supuestos “pesos y contrapesos” que previenen los actos abusivos) se alzaron de hombros cuando periodistas y medios encontraron que Ibáñez perteneció –o pertenece– al bufete del directo interesado en suprimir de las consultas la presencia política de su rival. “Soy Hollman Ibáñez… y actualmente me desempeño como director de derecho electoral de De la Espriella Lawyers”, decía, orgulloso, ese “conjuez” hace cuatro años (ver). Y aunque la separación profesional entre el ultraderechista e Ibáñez no es clara puesto que una de las oficinas de este tiene la misma dirección del bufete de De la Espriella (ver), el Consejo........

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