“Los izquierdistas no son normales”
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Aunque algunos miembros del grupo que se entronizó en Colombia con el éxito electoral de De la Espriella no se refieran a su identidad con la ultraderecha internacional para disimular las intenciones autoritarias con que asumen la conducción del Estado, cada vez es más evidente que el Gobierno se ubica en la ola de ese extremismo político; el mismo que intenta borrar del mapa a todos aquellos que se encuentren en el lado opuesto de la tribu que los reúne: la que lidera Donald Trump, en Occidente, y Benjamín Netanyahu, en Medio Oriente. No es coincidencia que, en mitad de la devastación provocada por el terremoto del 10 de agosto, el mandatario colombiano se haya atrevido a anunciarles a los miles de damnificados —que esperaban saber cuándo llegaría la ayuda oficial— que su administración se ocupaba en asuntos diferentes a la emergencia humanitaria. Por ejemplo, el de permitir el arribo de tropas estadounidenses a suelo nacional, con el fin de realizar “operaciones militares conjuntas”, pero con la financiación de sus dólares y bajo su mando; y otro ejemplo: el reconocimiento de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, un territorio sirio que ningún otro gobierno, salvo el de Trump, ha aceptado como tal. Es francamente ofensivo que, pese a la gravedad de los reportes sobre la destrucción del sismo, según los cuales murieron 300 personas, 4.000 sufrieron heridas, otras 330........
