Cómo no llegar rápido a la casa y al trabajo

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Pasan a mil por hora las ambulancias derramando dolor en las avenidas. Sus sirenas ululantes tienen más decibeles que los de los carros sumados. En sus entrañas llevan un misterio, una probabilidad de algo o de alguien que cada caminante intenta adivinar. ¿Acaso un accidente casi fatal? ¿Acaso un anciano que se agravó? En todo caso, es una vida pendiente de un hilo.

También puede ser una carrera ¡mar! con otras ambulancias para recoger un herido y llegar primero que otras al hospital donde aguarda una recompensa. Adentro, sobre la camilla, viaja también la imaginación y la malicia de los transeúntes que tratan de sacar sus conclusiones.

Lo cierto es que la cantidad de estos vehículos........

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