Soplan vientos democráticos

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De manera más o menos inesperada, 2026 se está convirtiendo en un año esperanzador para los demócratas del mundo.

A Trump le aplica un viejo dicho: nadie sabe para quién trabaja. A él la democracia en Venezuela, Estados Unidos o el mundo le importa un bledo. Sin embargo, al tomar preso a Nicolás Maduro por asalto –desde luego que mediante un procedimiento discutible según el sesgado derecho internacional– se removió el obstáculo que desde hace 20 años tenía congelado al país vecino en el terror. Me dirán que el panorama todavía no está despejado, y claro que no lo está, pues apenas han liberado a unos pocos presos mientras subsiste la represión, pero Maduro era sin discusión el símbolo que unificaba la dictadura y eso implica que ahora la evolución democrática, más lenta o más rápida según se vayan dando las cosas, es indetenible. Quedan........

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