El Rey Andrés (Pastrana) - Epílogo: «I refuse to answer»

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A Jeffrey Epstein le gustaban las niñas chiquitas y sin tatuajes. A las quinceañeras les pedía que lucieran como si fueran de 11 o 12 años. Una de ellas, identificada ante la justicia como Jane Doe 4, ingresó «entre 50 y 100 veces» a su mansión en Florida.

En junio de 2010, en una notaría del Condado de Broward, fue interrogada una empleada de Epstein. Sus respuestas apenas desvelaron a una migrante, casada, hija de extranjeros residentes en Polonia, estudiante y exmodelo en Europa, Miami y Nueva York, que trabajó como administradora de la casona de Palm Beach. De acuerdo con las pruebas expuestas en la audiencia, reclutaba menores de edad para hacerle «masajes» a su jefe, y escondió de las autoridades tres computadores con las bases de datos de los centenares de colegialas, las janedoes que cayeron en la red de trata.

«¿Está usted consciente de que Epstein obligó a Jane Doe 102, al lado de otros de sus amigos adultos que incluyen la realeza, políticos, académicos, hombres de negocios o/y otros........

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