Daína Chaviano, un libro que regresa
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
Ester me llevó a conocerlo. Fue en octubre de 2002. Me dijo: “Estoy segura de que se van a caer bien”. Y así fue. Con solo bajar por el pasillo y entrar a su casa (que tenía siempre la puerta abierta) y verlo, grueso, grandote, bigotón, supe que seríamos amigos. Y empezamos a conversar. Y a reírnos. Se reía con toda la cara. Su rostro se transformaba. Esa melancolía que a veces lo habitaba desaparecía. Y no podíamos hacer más que reírnos. De todo, pero por sobre todas las cosas, de nosotros mismos.
Ese primer día nuestro descubrió que miraba de soslayo los libros de su biblioteca. Humilde, sencilla, modesta. Como........
