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No era una burbuja, era Alien, que llegaba en forma de IA

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19.02.2026

Decían que había una burbuja de la IA. En realidad, al SP 500 y al NASDAQ lo que ha llegado es el Alien de la película de Ridley Scott. Un depredador que, en esta ocasión, ha tomado forma de inteligencia artificial (IA). Y llega dispuesto a comerse secciones enteras de los índices bursátiles.

A los hechos me remito: mientras el SP 500 y el NASDAQ solo han cedido un 2 % y un 5 % (respectivamente) desde sus recientes máximos históricos, el sector del software se ha hundido (- 27 %), incluido el buque insignia, Microsoft (- 26 %). La razón: que, al igual que las empresas digitales les robaron el negocio a las empresas analógicas, las empresas de la IA que llegan desde el sector privado - y algunas empresas cotizadas - se lo van a quitar a muchos empresas del SP 500. Y el mercado, que siempre descuenta en los precios escenarios futuros, va tomando posiciones. O en este caso más bien deshaciéndolas.

Por ejemplo, el mercado piensa que la empresa de Anthropic, de próxima salida a Bolsa, se va a merendar a varias empresas del sector tecnológico. Especialmente a los programadores que hacen código. Y por simpatía, como dicen en medicina, a sus empresas.

Y no solo empresas de software. También en el SP 500 en general. Por ejemplo, las empresas de consultoría, que pueden ver como desaparece parte de su negocio, especialmente las labores que hacían los empleados más jóvenes y los servicios menos complejos. Y las aseguradoras (- 12 % en lo que va de año), cuyo trabajo actuarial es presa fácil para un algoritmo en condiciones.

También las empresas de análisis financiero. Y no confundir con las de inversión, que a los algoritmos todavía les viene grande un Stanley Druckenmiller, un Peter Lynch o un Warren Buffet. Análisis financiero es analizar balances, cuentas de resultados, situación crediticia, etc. Eso sí que lo puede hacer muy bien un algoritmo de IA. Acertar en las inversiones es un poco más complicado. Aunque no pongo en duda que probablemente en unos años sean una seria competencia de los que nos dedicamos a eso. Desde luego, el asesoramiento de la banca y las sociedades de valores podría ser perfectamente sustituido por un algoritmo ahora mismo, dado que el único objetivo es colocar al inversor aquello que dé la mayor comisión en cada momento. Y habrá más víctimas.

De hecho, el Alien ya está dentro del SP 500. La amenaza no viene solo de empresas que todavía no cotizan (aunque cotizarán pronto). El mercado descuenta que, por ejemplo, Alphabet estará en el lado de los depredadores.

Dijimos en nuestra conferencia de estrategia a finales de 2025 que el NASDAQ no sería el índice más rentable en 2026, pero no por "la burbuja", sino porque muchos valores caerán ante los nuevos depredadores y sus caídas afectarán al índice general.

También habrá supervivientes. Un ejemplo sería Meta, a la que el mercado premia porque piensa que están sabiendo utilizar muy bien la IA como herramienta. Y ,que en su caso, la amenaza se convierte en aliada.

Todo esto tiene implicaciones de gran calado para los inversores y sus asesores, que tendrán que ser capaces de diferenciar qué empresas y sectores serán alimento y cuáles serán depredadores o supervivientes.

Será de gran utilidad utilizar fondos sectoriales o ETF, que permiten centrar el tiro en sectores o subsectores ganadores. También será importante saber elegir gestores activos con buen olfato y conocimientos del sector tecnológico. Un sector en el que, por cierto, no es tan raro encontrar gestores que superan a los índices de referencia. Encontrarlos hará la diferencia.

La llegada de la competencia al sector es totalmente lógica y entra dentro del proceso la selección natural. Y del sentido común: si algo hemos aprendido del sector tecnológico es que es enormemente competitivo. Y la llegada de una tecnología enormemente avanzada como es la de la IA nos lo recuerda con creces.

Pero no es una mala noticia. Primero, porque quien sepa identificar a los depredadores más exitosos va a ganar mucho dinero. Como quien supo identificar a los depredadores digitales que se quedaron con el negocio de las empresas analógicas. Segundo, porque los ganadores no solo van a estar en el sector tecnológico. Como también dijimos en aquella conferencia de estrategia, para construir centros de datos también hacen falta ladrillos, cemento, metales, energía o excavadoras. Pero de eso ya hablaremos otro día, que nos hemos quedado sin espacio.


© El Economista