La confianza en las empresas no se improvisa: se construye

La confianza se ha convertido en uno de los activos más escasos —y más valiosos— de nuestra economía. No se decreta, no se exige y no se hereda. La confianza se construye, con reglas claras, con cumplimiento riguroso y con resultados sostenidos en el tiempo. Y, como casi todo lo que merece la pena, exige trabajo, método y constancia.

El Edelman Trust Barometer 2026 vuelve a situar a España entre los países con mayor nivel de descontento social. Dos de cada tres ciudadanos declaran un sentimiento de descontento moderado o alto, y crece de forma preocupante la polarización y la desconfianza hacia quien piensa distinto. Incluso dentro de los equipos de trabajo, más de una cuarta parte de las personas reconoce que apoyaría menos a un líder con una ideología diferente a la suya.

Este clima de desconfianza tiene consecuencias económicas claras. Cuando la confianza se erosiona, se resiente la inversión, se frena la innovación y se debilita la cohesión social. Y cuando no se entienden bien las causas, se buscan culpables rápidos. Sin embargo, la desconfianza no se resuelve señalando, sino haciendo mejor las cosas.

En este contexto, hay un dato especialmente relevante en este barómetro: las empresas son hoy la única........

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