El legado de la 'Orbanomics'

Desde amplios sectores de la denominada "nueva derecha" se ha celebrado como un éxito la denominada Orbanomics. Sin embargo, un análisis riguroso de ella ofrece una imagen muy diferente. A lo largo de dieciséis años, el Gobierno de Hungría ha edificado un sistema económico estatista, corporativista e intervencionista al servicio del poder político. El resultado es un modelo de capitalismo oligárquico que, en su estructura y funcionamiento, guarda alarmantes similitudes con el sistema extractivo de la Rusia de Putin. Por añadidura, el crecimiento húngaro ha sido un espejismo sostenido por las masivas transferencias de la Unión Europea -equivalentes al 3-4% del PIB desde 2010- y por una estrategia monetaria expansiva con un sesgo estructuralmente inflacionista.

De entrada, la evolución de la economía húngara ha sido muy mediocre cuando se la compara con la de la mayoría de los antiguos países del Telón de Acero. Desde 2010, el crecimiento acumulado del PIB ha sido sistemáticamente inferior al de Polonia, Rumanía o las repúblicas bálticas. Mientras Polonia con disciplina macro y libertad económica se ha convertido en el nuevo motor de Europa Central y converge en términos reales con los estados más avanzados del Viejo Continente, Hungría languidece en la mediocridad de una convergencia ralentizada. Rumanía, un país que partía de una posición de atraso institucional y pobreza relativa mucho más acentuada ha logrado superar a Hungría en PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo en el último bienio. Bajo el........

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