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La burbuja de la IA y la crisis energética

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19.09.2026

La inteligencia artificial (IA) no sólo es una revolución, sino que será, con gran probabilidad, el factor de crecimiento económico más importante en las próximas décadas. De hecho, ya es un motor económico muy importante en Estados Unidos, la primera economía del mundo. Sin embargo, y al mismo tiempo, el desarrollo actual de la inteligencia artificial es en sí mismo un factor de riesgo financiero muy importante. Dado el nivel de inversiones que ahora se realizan en inteligencia artificial, probablemente ya estemos ante una burbuja financiera.

Esto puede parecer contradictorio porque a menudo tenemos la idea de que no hay nada real en una burbuja financiera. Es cierto que detrás de la primera burbuja de la historia económica, la de los tulipanes en la Holanda del siglo XVII, no había más que unas flores. Sin embargo, en España, como en otros lugares del mundo, hemos padecido una burbuja inmobiliaria, y la gente necesita casas para vivir, con lo que hay una necesidad real. En general, una burbuja no es más que una valoración generalizada y exagerada de algo que no se justifica por sus fundamentos económicos, y eso provoca, temporalmente, una desconexión entre la economía financiera y la economía real.

Una burbuja favorece el crecimiento económico hasta que estalla porque, en algún momento, se acaba imponiendo la economía real sobre la economía financiera. Aquí habría que recordar a Keynes, que señalaba, acertadamente, que "los mercados pueden permanecer irracionales mucho más tiempo del que usted puede permanecer solvente". En general, lo más complicado para cualquier regulador de un mercado es reconducir de forma "suave" una "exuberancia irracional" de los mercados, término acuñado precisamente por un banquero central, Alan Greenspan.

La inteligencia artificial hace muchas cosas, y hará muchísimas más en el futuro, pero bastantes de ellas no tienen un........

© El Economista