La adopción de tecnologías disruptivas en el sector público |
España encara una encrucijada decisiva para su transformación digital y administrativa. Con la fecha límite del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) fijada para agosto de 2026 y los más de 80.000 millones ya ejecutados de los 163.000 disponibles, emerge una cuestión fundamental e inquietante: ¿cómo mantener la inercia transformadora cuando desaparezcan los fondos europeos? El contexto es especialmente complejo porque España se enfrenta, además, a la necesidad urgente de adoptar tecnologías disruptivas en toda la sociedad, con un sector público llamado a actuar como catalizador de este cambio.
Este desafío es: financiero, organizativo y cultural. La reactivación de las reglas fiscales europeas en 2026 pondrá fin a la financiación extraordinaria del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, justo cuando la Administración Pública española afronta una rigidez creciente en su estructura de gasto. Las prestaciones sociales suponen casi el 19% del PIB y la masa salarial pública supera el 12%. A ello se añade la necesidad de incrementar la inversión ámbitos como la defensa y la seguridad. Con ello, el margen para nuevas inversiones será reducido y solo la eficiencia operativa podrá ayudar, con la inteligencia artificial como herramienta clave.
El PRTR ha catalizado una transformación sin precedentes en la Administración. Los 40.400 millones invertidos en