La enfermedad de la altura

Por Walter Benavides Antia

La palabra fracaso no siempre denotó una derrota silenciosa, una melancolía existencial o una indiferencia generacional. Su origen etimológico, trazable hasta el italiano fracasso, nos remite al ruido, al estruendo, a la rotura violenta y sonora. Por tanto, fracaso era el sonido físico de algo que se quebraba, el colapso material de una estructura que se viene abajo con mucho ruido. Era un evento auditivo y ruidoso antes que psicológico. En el idioma español, el fracaso ha migrado desde el exterior hacia el interior. Mientras que en culturas como la anglosajona protestante, el fracaso se muestra como un error procedimental, un “fallo” técnico que puede corregirse, en el pensamiento hispano el fracaso se interioriza y se convierte en morada, en una condición permanente del alma. Esta........

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