La basura no se barre sola |
Llevo casi seis meses viviendo en Ciudad Juárez, y he aprendido que esta ciudad tiene mil maneras de mostrar su personalidad. El viento, por ejemplo, no solo te despeina: también te recuerda, con precisión quirúrgica, qué compró tu vecino anoche, gracias a las bolsas voladoras que decoran el cielo. Aquí la basura no descansa. Es omnipresente, como si quisiera ser parte de nuestra identidad colectiva. Un ícono urbano más, al nivel de la X gigante.
Sería injusto decir que a la gente no le importa vivir en una ciudad limpia. Lo que pasa —creo— es que se han acostumbrado al caos visual, a ese paisaje apocalíptico de bolsas de Sabritas atrapadas en los matorrales. A veces camino por sus calles y siento que la limpieza es un lujo aspiracional, como tener aquí sombra al mediodía. En Juárez, mantener la ciudad limpia parece casi un acto de fe
El alcalde Cruz Pérez Cuéllar lo entiende bien —y ha decidido enfrentarlo con seriedad— recientemente puso en marcha el programa “Juárez Amanece Limpio”, una campaña que busca, más que barrer calles, o limpiar terrenos, despertar una conciencia colectiva sobre lo que significa vivir en un entorno digno. En su primera jornada........