La guerra que Estados Unidos no va a pelear en su casa

En días recientes, un grupo de más de 70 congresistas de Estados Unidos envió una carta formal al Departamento de Estado rechazando las declaraciones de Donald Trump sobre una posible intervención militar en México para combatir a los cárteles de la droga. El mensaje fue claro: una acción unilateral violaría la soberanía de México, rompería la cooperación bilateral en seguridad y tendría consecuencias económicas y sociales graves para ambos países.

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Este posicionamiento no es un gesto simbólico, es un recordatorio de que incluso dentro de Estados Unidos existe conciencia de que la militarización de México no es una solución, y menos aún para las regiones fronterizas.

La frontera: la primera en pagar cualquier error. Si una intervención de este tipo ocurriera, las ciudades fronterizas serían las primeras en sufrirlo. Juárez, Tijuana, Reynosa, Nuevo Laredo y Mexicali no son escenarios abstractos: son regiones productivas, pobladas, profundamente integradas a la economía de Estados Unidos.

En Juárez y Tijuana, por ejemplo, millones de empleos dependen del comercio transfronterizo, de la........

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