El envío de treinta y siete delincuentes a EU

Hace algunos años, concretamente a inicios de la década de los noventa, fue detenido en Guadalajara el Doctor Humberto Álvarez Machaín. En su momento, Álvarez Machaín era acusado de haber mantenido con vida a Enrique “Kiki” Camarena Salazar, agente encubierto de la DEA en México, mientras era torturado y asesinado por algunos narcotraficantes. El rol de Álvarez Machaín era mantener con vida a las víctimas para que lograran declarar lo que los delincuentes querían saber.

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Según trascendió, Camarena habría sido asesinado por narcotraficante Rafael Caro Quintero cuando descubrió que Camarena era un agente encubierto. Mucho se especuló que el entonces Secretario de Gobernación Manuel Bartlett, estaba enterado de los hechos.

Por Álvarez Machaín vinieron varias personas actuando en nombre de la DEA. No se sabe con certeza si eran agentes de la DEA, o simplemente ‘madrinas’ de dicha agencia. En su momento, detuvieron a Álvarez Machaín, lo subieron a un avión privado que despegó de Guadalajara y aterrizó en el aeropuerto de El Paso, Texas. Cuando las autoridades policiacas lo llevaron ante un juez, el Juez decidió que debía liberarse al detenido, porque había sido secuestrado y no había sido extraditado. La Corte de Apelaciones avaló esta decisión, pero la Suprema Corte de Estados Unidos determinó que no se había violado el tratado de extradición entre México y Estados Unidos y que el acusado debía enfrentar a la justicia en Estados Unidos.

El sabor de boca que dejó dicha resolución judicial tenía en su momento un enorme tufo político. La salida del máximo tribunal de Estados Unidos era que las privaciones ilegales de libertad no estaban prohibidas por el tratado respectivo. Álvarez Machaín enfrentó entonces a la justicia americana.

El Gobierno........

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