Se cierra la pinza |
Llevamos semanas discutiendo el tema más relevante en el espectro político de México: los vínculos de Morena con el narcotráfico. A partir de la revelación por parte del Departamento de Justicia, en el sentido de que el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, es requerido por las autoridades norteamericanas para enfrentar cargos por su vinculación con el crimen organizado, varios de sus cercanos han estado acercándose a las autoridades norteamericanas para colaborar.
Siempre vemos en las películas de mafiosos que es deshonroso ser un soplón. El lado “romántico” de las películas de la mafia es que hablar de las actividades delictivas en que incurren los personajes es ominoso y quien lo hace enfrenta las consecuencias de ello. Esto es lo que se conoce como “omertà”. Sin embargo, en el caso concreto de México, lo deshonroso es haber colaborado con un gobierno que opera y actúa como un cártel, precisamente porque es un cártel. Esto se ve reflejado recientemente por los hechos ocurridos en Sinaloa.
En los últimos días, dos personas vinculadas a Rubén Rocha Moya y al Cártel de Sinaloa (que, para efectos prácticos, son lo mismo) han sido detenidas o se han entregado a las autoridades.
En primer término debemos referirnos al general Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa. Según ha trascendido en diversos medios de comunicación, Mérida se habría entregado el 11 de mayo de 2026 en la garita fronteriza de Nogales, Arizona. Es acusado, junto con Rocha y otros ocho funcionarios, de colaborar con el Cártel de Sinaloa.
En segundo lugar se encuentra el exsecretario de Finanzas del estado de Sinaloa, quien........