Al fin terminó el letargo |
La gobernadora Maru Campos nunca ha sido un perfil que confronte. Ante los señalamientos que durante su campaña realizaba Javier Corral, acusándola de actos de corrupción, Campos no respondía. Javier Corral incluso la vinculó a proceso penal y trató de encarcelarla. Campos no respondió. Durante meses la cuestionó, la sobajó y la golpeó públicamente, pero nunca atajó las injurias.
Una vez en el poder, a la gobernadora se le olvidaron todas las ofensas. Eso habla bien de ella como persona, pues significa que no es una persona rencorosa. Sin embargo, desde la perspectiva política, el haber dejado a Corral todo el espacio libre para golpearla fue un problema por el que ahora sigue enfrentando consecuencias.
Corral estuvo involucrado en actos de corrupción cuando fue gobernador. La gobernadora (quien evidentemente le tiene miedo) permitió que Corral fuera candidato plurinominal al Senado, que hiciera campaña e incluso que hiciera negocios en Chihuahua sin haberlo vinculado a proceso. Cuando decidió finalmente procesarlo, ya era demasiado tarde: Corral se encontraba en la Ciudad de México y la Fiscalía de la Ciudad de México impidió su detención.
Ya con fuero, Corral se dedicó a golpearla en cuanto evento o participación tuviera. Evidentemente, a Corral no le quitarán el fuero, y Campos terminará su periodo con Corral en el Senado y no en la cárcel, que es donde él debe estar.
En este mismo sentido, la gobernadora Campos trató de llevar una buena relación con la presidenta Sheinbaum. Sheinbaum jamás se expresó mal de ella; incluso la invitaba a los eventos de Palacio Nacional, a las mañaneras y a conferencias de prensa. Campos se la........