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Juárez con el alma en el hilo del TMEC

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Sobre mi escritorio descansa hoy mi caja de lápices, son de esos que huelen a madera de cedro recién cortada. Al sacarle punta a uno de ellos, no puedo evitar pensar en su origen: el grafito, la madera y el casquillo metálico que sostiene el borrador son, en sí mismos, un pequeño monumento a la integración. Estos lápices, fabricados bajo el marco del T-MEC, son el ejemplo perfecto de lo que Ciudad Juárez representa para el mundo: una suma de voluntades y materiales que cruzan fronteras para crear algo útil. Sin embargo, mientras trazo las primeras líneas de este artículo, noto que la punta se siente distinta; estamos en un punto de inflexión donde las reglas que nos han dado forma están bajo la lupa.

Este miércoles y jueves marcaron el inicio de las pláticas para la renegociar el T-MEC entre México y Estados Unidos. Es una revisión profunda que determinará nuestra estabilidad por los próximos 16 años. Para quienes vivimos la dinámica de la frontera, el tratado no es un fajo de papeles en un escritorio de Washington o la CDMX; es el pilar de nuestra ciudad. Sin él, la estructura económica de Juárez simplemente no existiría.

Uno de los trazos más complejos en la renegociación del tratado es el de los insumos asiáticos. Escuchamos con atención la postura del Secretario Ebrard, pero la realidad en nuestras plantas es clara: hoy, la mayor parte de la proveeduría para la maquila proviene de Asia. Estos materiales son el motor que genera el empleo directo en Juárez. Cerrar la frontera de tajo a estos insumos, antes de tener una capacidad de producción local masiva, es un riesgo crítico que no podemos ignorar. La meta debe ser producir aquí, con socios regionales, pero el cambio requiere estrategia, no solo decretos.

Una propuesta que desde ANIERM vemos con optimismo es la unificación del esquema IMMEX dentro del marco del tratado. Actualmente, el IMMEX depende de reglas nacionales que cambian según el humor político. Si logramos elevarlo a nivel de tratado trinacional, daríamos una certidumbre jurídica sin precedentes, eliminando dudas de inversionistas y blindando nuestras cadenas de valor. Juárez necesita que las reglas del juego sean permanentes y transnacionales.

Ahora, para ser una verdadera potencia, urge pasar del ensamble a la creación. Necesitamos fomentar Joint Ventures donde el capital extranjero se asocie con el talento local. Es prioritario desarrollar a nuestros automatizadores y fortalecer la siderúrgica nacional para cumplir con las nuevas reglas. Solo así el "apretón de tuercas" de la revisión del TMEC se convertirá en un impulso y no un freno.

Finalmente, nada de esto sirve si nuestras aduanas son cuellos de botella. Defender el cruce Córdova-Américas (BOTA) es defender nuestras entregas "justo a tiempo". Celebramos que el cierre a la carga se haya pospuesto hasta el 2028, dándonos aire para seguir defendiéndolo. Al mismo tiempo, es imperativo acelerar el proyecto de Jerónimo-Santa Teresa y rechazar los rumores de clausura en Zaragoza-Ysleta, que es el pulmón del oriente industrial.

La paz laboral y la infraestructura moderna son los activos más valiosos que ofrecemos al mundo. Mientras guardo mi lápiz y luego de tanta reflexión queda claro que la revisión del 2026 debe ser el trazo firme que asegure que Juárez siga siendo el corazón palpitante del comercio exterior.

Cómo dije, no estamos hablando de fajos de papeles a miles de kilómetros de Juárez. Estamos hablando del pan en la mesa de miles de familias jiarenses.


© El Diario